
Sigo con mucha atención todas las noticias que vienen de España. Cada mañana miro las ediciones digitales de varios periódicos y veo los informativos de Televisión Española y Antena 3. Intento mantenerme informado. En mi búsqueda de información puedo leer o escuchar la palabra CRISIS decenas de veces en un día...crisis del transporte, de la vivienda, de los alimentos, de los precios, de la economía, del Barcelona...crisis porque Zapatero no pronuncia la palabra crisis. Hay crisis de todos los olores y sabores. Parece que estamos dispuestos a producir crisis, pues bien... yo en parte me alegro porque espero una reacción. Se que puede sonar muy impopular esto que acabo de escribir, sobre todo porque hay mucha gente, yo me incluyo, que está pasando complicados momentos económicos, pero permitidme la siguiente reflexión.
Vivimos un momento muy interesante y la crisis nos alerta de cambios profundos. Deberíamos tener la mente abierta para asimilar estos cambios. El debate entre comunismo y capitalismo ya hace tiempo que ha dejado de tener vigencia. El primero demostró que es un sistema que hace a la gente igualmente pobre...pero el segundo está demostrando que hace a la gente desigualmente rica.
Es muy factible que a largo plazo la vorazidad del sistema capitalista de libre mercado acabe con todo. Las banderas, las fronteras, los nacionalismos... ya son considerados enemigos a batir por los que manejan el capital y estos querrán eliminar cualquier reestricción al comercio global. Cuando esto ocurra el capitalismo morirá de éxito y de repente el socialismo de Marx dejará de ser tan utópico como muchos consideraban. El trabajador se alzará. Cuando ya no tenga que pensar en si es gallego, español, europeo, serbio, croata, bosnio...cuando no tenga credo que lo distraiga, entonces levantará la vista y se centrará en luchar contra el capital. Sin patriotismos ni religiones que lo distraigan verá claramente la opresión a la que lo tienen sometido.
Este panorama que describo lo considero muy beneficioso siempre y cuando algunas fuentes de fricción contra el comercio global sean protegidas. Me refiero a la identidad y cultura de cada pueblo. Que lo local confluya en lo universal. El orgullo de ser de un Pueblo o Nación debe ahogar los intereses mercantilistas.
Cuando levantemos la cabeza y nos demos cuenta de nuestra opresión no debemos olvidar nuestra cultura e identidad.
Quizá se esté empezando a definir un orden nuevo y ni el capital podrá hacer nada para impedirlo. Gorbachov en realidad nunca quiso acabar con el comunismo pero reformando lo irreformable contribuyó a su fin. Habrá algunos que intenten reformar el capitalismo, adelante...

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